La longevidad es una de las cosas por decirle de una forma, más hermosas y tristes, también honoríficas que puede otorgarte el controlador cronos de minutos, horas, días, semanas, meses, años. En ocasiones solemos despertar con pesos en los hombros, quizá esa enfermedad social que recorre las venas de concreto de mi ciudad y mi país, esa pandemia producida por diferentes aspectos que todo aquel llamado Venezolano conoce, esa enfermedad es denominada y llamada diariamente a capítulo con el título de: ''estrés.''
Solemos darle el primer puesto conforme a importancia dentro de nosotros, y a veces - en su mayoría - permite y logra arruinar una gesticulación que se logra solo con la articulación de 12 músculos, suele arruinar días y momentos.
El regalo que conocemos como vida nos da oportunidades para coincidir con aquellos que a pesar de tener muchos motivos más fuertes e importantes que nosotros, nos enseñan que en su reloj de arena quedan granos cuantificados pero disfrutan la caída de cada uno, por que liberan esa Serotonina que contagia el espacio donde están, sin tinte político, sin religión, siendo un conglomerado de sonrisas que a través del tiempo la epidermis arrugó, pero con los ojos nos recuerdan que la mirada no envejece, al igual que el espíritu.
Uno de los motivos más reales es que verlos, verles, a ellos con sus nietos me hacen recordar hace algunos cuantos años atrás, donde los actores y partícipes eramos mi jefa mayor y mi persona favorita - Mi ''yo'' niño - y entender y recordar, que el mejor regalo que el arquitecto mayor nos entregó fue el amor, que de alguna forma ellas/ellos lo direccionan sin filtro, sin gotero, sin medida... Y justamente eso, nos desarrolla una fibra sentimental que a lo largo del tiempo algunos lo pierden y otros con orgullo la alzamos como medalla, por aún tenerla: Sensibilidad.
Gracias por el amor, por las enseñanzas, por la manito agarrada al cruzar la calle, por la merienda para el preescolar, para la escuela,para el colegio, para la universidad y aún a veces para el trabajo; gracias por el consejo de cabello corto, por las tardes de karate, los 15 años de música, el futbol, el basket, la natación, el coro, las clases de matemáticas, por enseñarme a escribir, a leer, a poder dirigirme a una mujer, por la camisa por dentro, por los modales, por los principios, por los sentimientos, por las risas, por las tardes de parque y carritos, por las galletas imprevistas, las felicitaciones y sobretodo gracias por criarme el criterio de respetar a todas y cada una de ustedes, infante gateando, adulta ordenando, anciana tambaleando.
Gracias por tu existencias, gracias por entregarme a mi creadora, y que ella me entregara a mi cristal más preciado.
Gracias abuela.
Visita y ejecución de la idea/proyecto ''Aprendiendo con mis abuelos.''
Recorrido, y tarde amena.
Las Vertientes De La Perspectiva
Srps