lunes, 28 de noviembre de 2016

Inquina de la mañana

El impulso de caín; el odio de Bach tras una noticia, el estómago del tamaño de una taza de café, guacharácas burlonas, saldo de paciencia en cero y debiendo a la tolerancia, la perseverancia en no sabe como reaccionar ni a donde ir, sangre en caída a veinte km.
Pulso típico de un cuerpo con antipatía y desgano; el tiempo corre como agua, y me ahogo en minutos.
Ni las venas de concreto tienen la respuesta hoy, 33 minutos pasados de las 9. Impotencia reflejada en las convulsiones de puños cerrados, y más notable en esta zurda que quema grafito contra un papel.
¿Veneno o antídoto?
Veremos que ocurre.

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