martes, 3 de enero de 2017

Almacenista Somnoliento

I
Existe la confunsión, la somnolencia diurna me está alienando sin dar tregua; los ojos se me cierran solos, me está ganando la paliza Morfeo, paliza sin pausa y yo en el penal del ''15 y último'' o me duermo o precinden de mí.
II
La cruzada va cada día más fuerte, la fatiga ganando, mi subconciente perdiendo terreno y el cansancio colérico acumulando los malhumores. Es un hecho que la vida formal de ''adulto''  - a la que un día me recibieron con una sonrisa roída por el café dispensado de esa cafetera que se utiliza más que la mente; me está lijando algunas ganas acordes a mis contemporáneos, esas que suelo llamar sueños, metas, etc.
Hasta las ganas de hacer música o el hábito de leer.
Todo se está encerrando en la rutina laboral destructora de expectativas, y mi manera psiconauta de explorar las mentes que me rodean, me lo da a entender, se me llenan las manos de polvo, barro, grasa, al igual que el jean tres costuras y la chemise talla única ; una carpeta con algunas hojas de raya dónde por ratos desvío mis labores de inventario para hacer poesía, un lapicero, un manojo de llaves y es asqueroso prestigio de ser conocido por todos en la empresa para hacer llegar las cosas y almacenarlas.
 - Entre  27 y 28 de diciembre 2016-

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