viernes, 28 de abril de 2017

Mis Bares II

A estas horas el organismo dormido, camino por impulso extraño.
Mis bares favoritos se convirtieron en mi empleo solo que sin paga de impuestos, ni racionar las dósis.
Traspasé la barrera de cliente y ahora soy vendedor. Conociendo la rutina que emana desde un mínimo vaso de pocas onzas con café; comprendiendo historias, relatos, comparaciones y opiniones distintas para un cambio mayoritario.
Está el que luego de conducir por largos años, es ahora el reloj de los que lo hacen actualmente en esa vía del número extraño y de malos augurios.
Está esa que ya pasó las cinco décadas pero sigue visitando a su madre lunes, jueves y sábado a las 7:20 más tardar y comenta de como el gluten es más nocivo que el mismo cigarro que es impulsor de algunos potenciales escritores.
Está ese que exporádicamente trae a su hijo al preescolar pero como se nota que esos días, en ese parpadeo de tiempo, ese niño sonríe más o llega a sus clases más feliz; porque sí, eso pasa...
Me pasó - en los tiempos en que mi progenitor no era jefe de las festividades y solo dejaba admirar su presencia en temporadas o fechas celebres. - Y como en las ilustraciones de Dalí mi tiempo aquí se escurre, sin prórroga o prisa; sigo con el termo, algunos retazos de papel y unas ganas de que llegue una siguiente historia, para abordarla con un: ''buenos días,  espero disfrute su café. ''
Srps

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