Solicitarle a Morfeo que se adueñe de mis noches actualmente sería una piltrafa en mi propia contra, ya que mis nocturnas solo dependen ahora de las aromáticas y de la música en sí, una que otra caminata entre 8 pisos y respiraciones constantes y en ocasiones aceleradas pulsaciones, mis miedos infantes se sorprenderían de lo que hemos logrado.
Descubrí que yo si tengo donde volver, pero el que tiene ventrículos está desmoronado y que por pedazos parece que pesa el doble, pesan los años, las decisiones, las canas que empiezan a amanecer en mi barba, pesan los recuerdos y los retornos de memorias, el frío aborda mi psiquis... pero es un frio ya conocido, ese de vergüenza ese que da cuando te abochorna algo, algo que surge cuando sientes pena, el pensamiento del fracaso, de invalidación, silencio contínuo, como silencio de redonda en lectura musical, la voz interna que está con apellido de ansiedad se burla de lo que se perdió, me repito ante el espejo de este largo pasillo con sensores de luz que me perdones por no accionar antes, por no exponer mis defectos antes, quizá la realidad fuese distinta.
Luego de todos estos días, me doy cuenta de que algo raro sucede: ya no hay lagrimas, no puedo llevarlo a cabo, pero siento como cada paso pesa el doble, el día se me achica y el sonido me abruma, así justo se siente la del apellido ansiedad contando sus votos, antes del matrimonio con depresión, así y solo así verifico que ya la luz se apagó en el pasillo.
Suena muy fuerte el teléfono al otro lado del edificio, la coraza sin alma actual corre y termina la redacción a oscuras, es momento de continuar en la realidad elegida anclada a una promesa.
''Las Vertientes de la perspectiva.''
4:22 am
Srps
Desde las torres del sisal pero en Bogotá.
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