Entre el tráfico del saber, se agotan y marean las manesillas.
Es bastante incómodo ésta sensación.
Quiza sea cierto, el síndrome, la pandemia que solo comulgo entre los que llamo colegas, el tiempo se escurre, y como buen vaso de agua derramada, es imparable.
Alrededor del tiempo que un niño deja el uso de su pañal, habla lo básico y se da una politómica cantidad de golpes entre ensayo y error, el producto está casi terminado... y esos pasillos del conocimiento ya pronto me susurran: De ahora en adelante, lo que digas de mí es la forma en la que te presentarás al mundo.
Vertientes de la perspectiva
Srps
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