Amanece, todo
absolutamente idéntico al último chequeo,
no hay mucho que sorprender, quizá si que agradecer; el alba aborda la ventana, con ella el rugido
de la sensación térmica, va de la mano con los temblores de la pesadilla y la
espalda mojada por el agua salada, un flash elimina el recordatorio del sueño
no tan agradable, pie derecho toca primero el concreto con c de cerámica, el
nombre de la caja de secretos me ladra, diciendo buenos días y rasguea la puerta en el modo idéntico a los
últimos 180 días, el mismo desayuno y
con la misma cara, el mismo doblez de servilleta, dinámica la ropa y el camino
a acceder a la parada, las mismas
canciones al fondo junto con el mismo poste doblado sin arreglo, que todos esperamos que día se cae, la basura donde mismo
hace 62 días, el bote de agua justo donde lo dejé ayer y antier, y hace 2
semanas, la señora que siempre riega las plantas a la hora que paso, con su mueca insonora de buenos días, el presidiario que barre la acera del destacamento 47 con una hoja de palma siempre a la misma hora, mientras los de verde se burlan de la duración extendida en la limpieza de esa acera… Sucede que la asesina rutina, monotonía consume como mis fauces al
cilindro nicotínico que se convirtió a base de los días consecuentes, obvio traerá consecuencias negativas en el mañana longevo, pero
la vida es para siempre, como dijo un argentino muerto en Venezuela: “siempre,
es hoy’’ los mismo 8 minutos sentado afuera, a las
8:22 am antes del abordaje a mi cárcel pagada, donde muere la pasión, ahorcan
el talento, golpean la vocación, danzan con la soberbia, ahogan el criterio y la recompensan con 0,76 centavos mensual.
La vida sucede a
diario, algunos ingresamos en bucles que nos cuesta admitir y que a lo largo
marchitan la idea utópica de hacer lo que se ama, conozco al autor de esto, muy
bien en ocasiones y sé que su capacidad de aguante
está en cuenta regresiva al deceso, la risa efímera y sarcástica inunda la
conglomeración de metas políticas a cumplir, toca y es debido agradecer por la apertura de las ventanas cada día, aunque debo decir que pronto lo verán de nuevo redactando desde la celda que le llaman oficina, de ésta prisión que le dicen corporación, que nosotros llevamos encima de ésta estructura que fue blanca, un día albergue de políticos con visión y estrategia militar y hoy día paredes amarillas de presidiarios conformes de una mentira social, transformada en línea política.
Las vertientes de la perspectiva
Srps
Amo la forma en la que escribes, sigue así, tendrás mi apoyo porque me encantó♡.
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